Qué ver en el casco histórico de Braga, Portugal

Braga es una de las urbes más turísticas del norte de Portugal. Su casco histórico, en concreto, acoge una colección de palacios rococós, catedrales románicas, torres de época medieval y otros alardes arquitectónicos. En caso de visitarla en coche propio o de alquiler, es aconsejable reservar aparcamiento en Braga centro con antelación y en las zonas con mayor interés para el viajero. Por ejemplo, los parkings San Lázaro y Avenida Central son opciones adecuadas para quienes deseen explorar los Jardines de Santa Bárbara, a trescientos metros de distancia.

Este jardín público del siglo diecisiete presenta una cuidada vegetación, con guiños a Versalles y otros exponentes de jardinería neoclásica. Su elegante diseño armoniza con el cercano Palacio Episcopal, formado por tres edificios de estilo gótico y barroco que no dejarán indiferente al turista.

La Catedral de Santa María de Braga, en las inmediaciones de estos jardines, es la muestra más elocuente del arte románico luso. Se enorgullece de ser la primera de las catedrales del país. En su interior alberga estatuas, relieves, molduras y otros elementos ornamentales que reciben miles de fotografías y selfies al año.

La Roma portuguesa también sorprende por su arquitectura palaciega, y la prueba es la Casa do Raio o do Mexicano. Este edificio del siglo dieciocho es obra del arquitecto André Soares y cautiva desde el primer vistazo a su fachada, decorada profusamente siguiendo el gusto rococó del momento.

El Medievo sigue latente en Braga, como demuestra el antiguo castillo de la ciudad y, más específicamente, su Torre del Homenaje o de Menagem, declarado ‘Monumento Nacional’. Posee treinta metros de altura, y sirve de sala de exposiciones.

Otro de los templos cristianos más valorados por los bracarenses es la Basílica de los Congregados. Su estética barroca es obra de André Soares, y está catalogado como ‘Bien de Interés Público’.