Fallo en el sistema de frenado, una avería habitual en caravanas usadas
Las caravanas son remolques cerrados que pueden superar las cuatro toneladas de peso cuando se desplazan al máximo de su carga. Reducir la velocidad de semejante masa en movimiento supone un desgaste elevado para los frenos. Con razón, este sistema es uno de los que más averías presentan en caravanas segunda mano asturias y otras CC.AA.
En esta «casa rodante», se emplea un sistema de freno mecánico inercial, generalmente. En el momento de la detención de un vehículo remolcador, la caravana tiende a empujarlo por efecto de la inercia, lo que activa los frenos debido a la tensión de la barra de enganche. Otros sistemas utilizados son los frenos de disco, los hidráulicos y los de tambor.
Sin importar el sistema, el peso de la caravana ejerce una presión constante sobre los frenos, lo que acelera su deterioro y explica por qué figura entre los elementos que más se averían en este vehículo sin motor. Cuando se valora la compra de una unidad de ocasión, es fundamental revisar el estado de sus frenos.
Unas pastillas en las últimas, las burbujas de aire en el sistema y otras irregularidades afectan al funcionamiento de los frenos, comprometiendo la seguridad del conductor y el resto de ocupantes. En las pruebas de conducción, se prestará especial atención a las vibraciones o los ruidos que surjan al accionar el pedal del freno. Son muchos los componentes (varilla de empuje, amortiguador, fuelles de goma, cables de seguridad, etcétera) que puedan fallar y provocar una avería mayúscula.
Otra avería frecuente en caravanas usadas es el desgaste irregular del neumático. Si el remolque estuvo sometido a sobrepeso, circuló a una presión inadecuada o permaneció varios años inmovilizado, es lógico que los compuestos presenten este defecto.
Por sus características únicas, en la inspección de una caravana de segunda mano deben buscarse signos de oxidación y deterioro en la carrocería, además de señales de humedad en el mobiliario y otros elementos del interior.