La importancia del ‘delivery’ de última milla en el sector hostelero

Las entregas de última milla, eslabón final en la cadena logística, desempeñan una función crítica en el sector HORECA. De este servicio depende que el pedido de restaurantes, hoteles, etcétera, viaje hasta el cliente en condiciones óptimas, para lo cual factores como el tiempo juegan un papel decisivo en la preservación de la calidad del producto.

En la distribución alimentaria, la última milla ejerce una influencia directa sobre la cadena de frío. Ciertos productos son extremadamente sensibles a la temperatura y pierden sus cualidades organolépticas con facilidad. Cuando el ‘delivery’ se completa en tiempo y forma, se previene que el alimento pueda echarse a perder y aumente los riesgos sanitarios.

Asimismo, la entrega del pedido representa más del cincuenta por ciento de la experiencia del cliente, según aventuran distintos estudios. Esta etapa final de la logística contribuye, pues, a la fidelización del consumidor. Para los compradores primerizos, se trata del primer contacto con la marca o empresa en cuestión. Detalles como un packaging roto o sin la temperatura deseada generarán una opinión negativa que después será difícil de cambiar.

Optimizando la última milla se logra reducir el coste de la cadena de suministros. Esto es posible, por ejemplo, con una mejor gestión de las rutas o una disminución de las entregas fallidas. Además de incrementar los márgenes de beneficios, esta fase logística tiene el poder de crear nuevas oportunidades de negocio. Las cocinas fantasma o dark kitchens serían inviables sin una sólida organización del reparto.

Para el sector hostelero, las entregas a domicilio abren una puerta a otra vía de diferenciación: el packaging. Su personalización aporta valor al cliente y sin duda puede reforzar la identidad corporativa de muchas formas: uso de colores, tipografías, fragancias, etcétera. Por todo lo anterior, las empresas líderes del canal horeca no subestiman la última milla.